Lima cuenta con más ciclistas, pero no avanza en proyectos

Cada 3 de junio se celebra el Día Mundial de la Bicicleta, una fecha declarada por la ONU que reconoce a quienes promueven un transporte saludable y sostenible. En el Perú, esta comunidad ha impulsado un avance significativo en la capital: el uso de la bicicleta como medio de micromovilidad en Lima Metropolitana pasó del 0.9% en 2012 al 4.9% en 2024, consolidando una tendencia que promete seguir creciendo.

Inversión estancada: 20 millones de euros sin ejecutar

Pese a lo alentador de estas cifras, el panorama parece ser ignorado por las autoridades de transporte. Aunque el Perú cuenta con una inversión de 20 millones de euros provenientes de la nación germana —de los cuales ya se desembolsó la mitad, según Elvira Moscoso, exgerente de Movilidad Urbana de Lima—, la construcción de nuevas ciclovías en la capital está estancada. A esto se suma la falta de un mantenimiento adecuado para la infraestructura que ya se encuentra disponible.

A través de un convenio con el Banco de Desarrollo Alemán (KfW), se gestionó la construcción de 114 kilómetros de ciclovías. Sin embargo, a casi cinco años del inicio del proyecto, no se ha ejecutado ni el 50% de los objetivos, los cuales contemplaban 36 proyectos.

Cabe resaltar que, en 2024, la inversión de la nación germana estuvo en riesgo debido a una propuesta de Christian Lindner, exministro de Finanzas en dicho territorio, quien aseguró que su país “atravesaba una crisis económica”. No obstante, desde la embajada berlinesa en el Perú aseguraron que el proyecto continuaba —y aún sigue—.

Según declaró la gerente de Movilidad Urbana de Lima, Elvira Moscoso, estos fondos permanecieron inactivos debido a que no fueron incorporados a las cuentas municipales durante la gestión de Jorge Muñoz. Esta demora trascendió a la prensa alemana, donde se cuestionó el uso de los recursos provenientes de sus contribuyentes.

Proyectos priorizados con retrasos

Al inicio de la gestión de Rafael López Aliaga —ahora bajo el seguimiento de Renzo Reggiardo— se priorizaron nueve proyectos de ciclovías. Sin embargo, a día de hoy, la mayoría presenta deficiencias en sus expedientes técnicos y casi todos registran retrasos respecto al plan de la cooperación alemana.

Este estancamiento impide concretar las obras en avenidas clave y de gran afluencia como Alcázar, en el distrito del Rímac. Se trata de rutas muy transitadas que, a día de hoy, registran demoras en su ejecución.

Además, quedan pendientes obras en:

  • Primero de Mayo
  • Varela – España (para unir Breña y Cercado de Lima)
  • Velasco Alvarado (en Villa el Salvador)
  • Mariano Cornejo (conecta Breña con Pueblo Libre)

Sin plan estratégico integral

Para José Norberto Gutiérrez, especialista en movilidad sostenible, la clave reside en la ausencia de un plan estratégico integral que permita a Lima estar conectada al 100% para el ciclismo. “Esto implica varias acciones, como el mantenimiento constante de la infraestructura y la intermodalidad con los sistemas tradicionales de transporte. Necesitamos sentirnos parte del sistema urbano“, enfatizó.

Falta de cultura ciclista: cifras trágicas

Nuestra urbe no es un lugar seguro para los ciclistas. Más allá de los retrasos en la construcción, existe una falta de educación para respetarnos. Rodrigo Bedoya Forno, especialista en Ciencias Políticas por la Universidad de Lima, explica que nuestra cultura está “marcada por comportamientos en base a intereses propios, sin importar qué tanto puedan afectar al vecino”.

La falta de cultura ciclista se traduce en cifras trágicas. Según el Observatorio Nacional de Seguridad Vial, 29 ciclistas perdieron la vida en accidentes de tránsito durante el 2025, mientras que en el 2024 alrededor de 500 bicicletas estuvieron involucradas en siniestros. Estos datos son el reflejo de una exposición que podría reducirse si se toman las medidas adecuadas.

Residentes de distintas partes de la ciudad manifiestan que han tenido que desarrollar habilidades para ‘evitar tragedias’. En el día a día, un ciclista debe sortear peatones, motos e incluso autos que invaden las ciclovías; además de enfrentar faltas de tránsito recurrentes como el respeto nulo a la luz roja, el cruce intempestivo de buses y la falta de prioridad que se le otorga a este grupo.

Para José Norberto Gutiérrez, la violencia vial en el espacio público representa un factor crítico que desmotiva el uso de la bicicleta. Ante esta realidad, el especialista recomendó que en ciudades como Lima se promueva una auténtica “convivencia y coexistencia” entre los distintos actores de la vía, priorizando, por encima de todo, la protección de las vidas más vulnerables: los peatones y los ciclistas.

¿En qué estado se encuentra la red de ciclovías en Lima?

Un informe realizado por la Pontificia Universidad Católica del Perú reflejó una verdad impoluta: en el país, la red de ciclovías carece de una conexión continua, lo que obstaculiza un desplazamiento fácil y cómodo. Esta desconexión física tiene una relación directa con la fragmentación social.

Las pistas destinadas para pedalear en distritos céntricos presentan condiciones más favorables para la movilización a diferencia de los distritos pertenecientes a los márgenes de la capital.

Actualmente, la red de ciclovías en la capital suma 332 kilómetros. Según el visor de la Gerencia de Movilidad Urbana, el objetivo es alcanzar los 460 kilómetros para diciembre de 2026, considerando que la entidad identificó recientemente cinco tramos de ciclovías emergentes —equivalentes a 15.65 kilómetros— que cumplen con el propósito de conectar sectores importantes de la ciudad.

Sin embargo, con apenas ocho meses restantes para cumplir el plazo y una brecha de 128 kilómetros pendientes por construir, la narrativa oficial se enfrenta a una realidad matemática difícil de sostener. La distancia entre la meta prometida y el ritmo de ejecución actual sugiere que el compromiso con la movilidad sostenible sigue siendo una tarea pendiente para la gestión metropolitana.

Normativa y fiscalización

A finales de 2025, la MML dispuso que las nuevas ciclovías sean ejecutadas en alianza entre los distritos y la comuna provincial bajo el concepto de red metropolitana. Esto implica que cualquier vía ciclista que se construya debe tener como objetivo principal la conexión con otras rutas de la red; de lo contrario, el proyecto será considerado inviable.

Desde la Asociación de Ciclistas del Perú (Aciper), expresaron su preocupación por la falta de mecanismos de fiscalización en la norma. “Si un distrito implementa deficientemente una ciclovía o no respeta los estándares de seguridad, no existe un procedimiento claro para sancionarlo“, manifestaron.

Antes de esta normativa, los distritos aplicaban sus propios criterios de forma autónoma. Esto permitía que muchos terminaran modificando las ciclovías según su conveniencia política o vecinal, dejando de lado los manuales técnicos y rompiendo la uniformidad de las rutas.

Debido a que la red no alcanza una conexión total, muchos ciclistas —pese al entusiasmo que sienten por recorrer la ciudad— prefieren formar parte del deshumanizante tráfico a la espera de un cambio verdadero que, teniendo en cuenta los últimos antecedentes, parece estar todavía muy lejos de llegar.

Medidas necesarias

Con el paso de la pandemia, la bicicleta dejó de ser un medio marginal y se perfiló como una opción cada vez más integrada a la movilidad urbana en Lima. Esta tendencia se alinea con la búsqueda de alternativas para combatir la congestión vehicular y la contaminación.

Según José Norberto Gutiérrez, este cambio es impulsado por los propios ciudadanos, quienes apuestan cada día más por una mejor calidad de vida. Él enfatiza que el uso de este medio de transporte no solo responde a una conciencia ambiental, sino a beneficios tangibles: un ahorro significativo de tiempo y dinero para el bolsillo de los limeños.

Bajo esta premisa, y ante la cercanía del Día Mundial de la Bicicleta, es imperativo tomar medidas orientadas al futuro:

  • Establecer una política pública que priorice el uso de la bicicleta dentro del marco de la pirámide de movilidad.
  • Incrementar las sanciones hacia el transporte público y vehículos particulares que vulneren la seguridad o pongan en riesgo la vida del ciclista.
  • Invertir en educación vial, semaforización y sistemas de tránsito diseñados específicamente para vehículos no motorizados.

El panorama exige una respuesta inmediata. Más que celebrar el incremento de usuarios en las vías, es momento de exigir compromisos palpables para construir una ciudad más limpia, segura y, sobre todo, equitativa.

Bibliografía

  • Patrones de movilidad ciclista en Lima Metropolitana — ONSV
  • Informe de Siniestralidad de tránsito fatal de ciclistas — ONSV
  • Nota aclaratoria sobre ciclovías financiadas con donación alemana — Embajada Peruana de Ciclismo
  • Ciclismo en Lima: ¿avance normativo o promesa incumplida? — PUCP Clima de Cambios

Autor: Omar Aguilar

Periodista especializado en redacción para medios digitales. Experiencia en cubrir coyuntura nacional e internacional. Aficionado a contar buenas historias.

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